viernes, 11 de noviembre de 2016

Kullaberg, luz de Escandinavia


Dicen que en esta formación rocosa del sur de Suecia comenzó hace miles de años el deshielo que permitió el poblamiento de la actual Escandinavia. Se trata, por tanto, de un lugar simbólico para sus habitantes. Casi el origen de estas tierras situadas al norte de Europa.
El geógrafo Linneo fue el primero en dar cuentas de estos lugares y los turistas no llegaron hasta mediados del siglo XIX. Hoy esta zona ha sido declarada reserva natural y es muy visitada por los suecos. Aproximadamente medio millón de ellos recala cada año en estas costas y la ciudad de Molle constituye sin duda su centro turístico más conocido
Situada en la región de Escania, hoy Kullaberg constituye un tramo del sendero de Kullaleden, calificado de alta calidad por la Asociación Europea de Senderismo. Aquí los acantilados ponen fin de manera abrupta a los ricos campos de cultivo y bosques de esta zona, pero el cabo se introduce en el mar frente a una de las vías marítimas más transitadas del viejo continente y la silueta de este promontorio de origen volcánico parece saludar a los buques que atraviesan el estrecho de Oresund.
Se trata de la última de las rutas llevadas a cabo por la Federación Andaluza de Montañismo con motivo del encuentro senderista  Eurorando, que tuvo lugar en la región de Escania en septiembre de 2016. En estas latitudes nos introducimos en una de las partes más interesantes del todo el sendero de más de 70 kilómetros. La ciudad de Molle fue el punto de partida y final de esta ruta circular. Existen dos senderos principales que desembocan en la península y que aparecen marcados con símbolos de color rojo y azul, aunque existen otros perpendiculares de color amarillo que sirven de enlaces entre ellos. 
Sin duda estamos ante uno de los tramos más interesantes de todo este sendero largo recorrido. Siempre paralelo a la costa, los caminos no pierden en ningún momento el ambiente marino y caminamos entre acantilados que caen al mar y por bosques de hayas y abetos.  

El punto más conocido lo constituye este promontorio elevado de unos 78 metros sobre el nivel del mar. En una de las puntas de este cabo conviven un faro de 1900 y otro de leña que se sitúa en este lugar desde hace siglos. El primero de ellos es el más potente de Escadinavia, en tanto que el segundo es un cesto colgante con carbón que se remonta a 1500. Encima de estos acantilados se fusionan las luces de estos faros históricos y nos parece que desde tiempos remotos empezaron a iluminar estas costas salpicadas de pueblos de pescadores. Hasta el azul del mar parece más brillante. Es la luz de Escandinavia. 

























  








 
















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