miércoles, 9 de julio de 2014

Basilea en verano




Durante el verano el centro de gravedad de la ciudad suiza de Basilea se traslada al Rin. Esta vía fluvial se ha convertido en uno de sus símbolos y en la estación estival una zona recreativa por las ganas que demuestran sus habitantes de disfrutar del río. Nadar en este río es una de las diversiones favoritas de los basilenses e incluso de los visitantes que no se resisten a lanzarse al Rin para sumergirse también en el espíritu de esta ciudad. Sorprende ver tantas cabezas flotando en el agua sorteando el intenso tráfico de barcos y de lanchas, pero sólo hay que acudir a una de las casas de baños que están a lo largo de su rivera y desde allí dejarse llevar corriente abajo para experimentar el placer de recorrer la ciudad desde el agua. Una diversión refrescante que contagia a todos a todos por igual, muchos de ellos con flotadores adosados, participando en el espectáculo de la natación popular a lo largo de dos kilómetros. Incluso existe un día oficial de la natación en el Rin y miles de personas de todas las edades se dejan llevar por el río para pasar por debajo de sus seis puentes. El más hermoso de todos, el Mittlere Brucke, es uno de los más antiguos de Europa y cuya construcción se remonta la siglo XIII.  

El Rin divide a Basilea en dos partes y otras de las diversiones es cruzarlo en trasbordador, como hacía sus antiguos habitantes. La antigua frontera del Imperio Romano es hoy día la vía fluvial más utilizada de la Unión Europea. Nace en los Alpes suizos, vierte sus aguas en el lago Constanza para iniciar después un vertiginoso descenso hasta Basilea, donde ya es navegable, y  desembocar en el Mar del Norte. Es por tanto la única salida al mar de este país y punto de encuentro de Suiza, Francia y Alemania. Dicen los suizos que es único lugar donde se siente el mar.

Pero el centro histórico de Basilea también constituye por sí mismo un formidable reclamo. Las imponentes torres de la catedral del siglo XV dominan todo el horizonte, y junto a este templo, donde está enterrado Erasmo de Rotterdam, existe una amplia plaza, Munsterplatz, convertida también en otro lugar de diversión veraniega porque allí se ha montado un cine al aire libre con numerosos chiringuitos. Asimismo, encontramos animación a todas horas en la histórica plaza del mercado (Markplatz), donde late el corazón de la ciudad, y se encuentra el ayuntamiento con sus fachada de color rojo y pinturas alegóricas. 











































































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