viernes, 19 de diciembre de 2014

Del Alto al Bajo valle del Genal. Travesía panorámica Pujerra- Jubrique.




Cada otoño el Genal actúa como un imán que atrae a numerosos senderistas y amantes del medio ambiente en busca del espectáculo de la naturaleza en otoño. Es lo que se conoce como la “primavera del cobre” que estalla en este recóndito valle entre finales de octubre y noviembre. No tiene precio perderse por estos bosques de castaños escuchando únicamente el ruido de nuestros pasos sobre las hojas que invaden el suelo. Ese manto otoñal, así como las múltiples sinfonías de colores de los árboles, que abarca toda la gama de verdes y amarillos que podamos imaginar, constituye la mejor postal otoñal    

Pero igualmente atractivo resulta subir hasta las alturas de estos parajes para descubrir nuevas perspectivas y disfrutar de bellas vistas panorámicas de la enigmática belleza de este mundo aparte situado en el corazón de la Serranía de Ronda. El Genal y su entorno en toda su plenitud con toda su riqueza vegetal.
   
Por ello, en esta ocasión la propuesta senderista del Club Camino y Jara consistía en una travesía del Alto al Bajo Genal a través del monte Jardón, en Sierra Bermeja, donde se unen las dos vertientes. La altura máxima es de 1.150 metros y con un desnivel de 500 metros.

Tras llegar a Pujerra por sus estrechas carreteras, hay que tomar el camino de Estepona para conectar con otro carril que nos encontramos a nuestra izquierda. Tendremos una pequeña subida hasta el alto de la Loma, desde donde ya se puede ver el arroyo de la Hiedra. Allí se inicia una bajada que debe llevar hasta el asfalto de la carretera de Pujerra a Puerto del Monte. Pero hay que estar muy atentos porque es necesario abandonar pronto la calzada para continuar por un empinado cortafuego, que hay que acometer con paciencia. Después de este esfuerzo, se llega al alto del Jardón, rodeado de pinos, y donde se sitúa un punto geodésico y, más abajo, una caseta de vigilancia. El premio es inconmensurable.

Ante nosotros el Genal en su conjunto. Sus pueblos blancos cuelgan encaramados en las laderas de las sierras calizas y se funden con ese entorno.   Igualeja, Cartajima, Pujerra, Júzcar (un enclave azul), Alpandeire, Faraján, Parauta y Genalguacil. Pueblos vecinos pero separados por profundos valles de bosques de castaños. Y un poco más lejos, Algatocín, Benalauría, Benadalid y Gaucín y todas las sierras del entorno. Empezando por la Sierra de las Nieves con su máxima elevación, El Torrecilla. Y si  giramos hacia el sur, los Reales de Sierra Bermeja y Sierra Crestellina, incluso las aguas del mar Mediterráneo. También se puede observar el macizo de Líbar y a su derecha la Sierra del Pinar, Sierra Blanquilla, con el cerro del Martín Gil,  y Sierra del Palo.


  A partir de esta punto, con vistas hacia las dos vertientes del valle, se inicia el descenso hacia el Bajo Genal. Pero, a modo de despedida, nos volveremos a encontrar inmersos en el reino del castaño, que ya han dejado caer los erizos, esas capas cubiertas de espinas que contienen sus frutos. La primera visión de Jubrique, encajonado entre valles,  es desde la alturas y marca el anuncio del final de esta travesía. 























































































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